El arte que presenta el fascismo alemán será llevado a cabo a través de propaganda. En ella se van a ver reflejados sus ideales, con el fin de mantener en unidad las diferentes clases sociales bajo un sentimiento de comunidad de nación y raza, bajo la autoridad de un líder.
Cuando Hitler
toma el poder en el año 1933, la sociedad se encontraba en decadencia y
debilitada moralmente por la derrota de la Primera Guerra Mundial. Socialmente
se encontraba fragmentada por la inestabilidad política del periodo de Weimar,
pérdidas económicas y un paro generalizado. En este contexto de decadencia
Hitler defendía un renacimiento o regeneración espiritual.
Van a dar una
gran importancia a la visión de política mostrando símbolos de identificación como
por ejemplo la bandera de la esvástica. Las manifestaciones públicas del
nacismo adquirían una forma teatral y ritual, se veían reflejadas en desfiles,
ceremonia, en las que congregaban grandes masas. Siempre con un simbolismo hacia
la unidad donde se mezcla la política con la religión y
hechos contemporáneos con leyendas del pasado (como por ejemplo en la celebración de la navidad).
En Alemania las
grandes concentraciones dependían de los sistemas públicos y se retrasmitían en
la radio o se proyectan en los cines. Por lo que se van a crear grandes
espacios arquitectónicos.
El fascismo
rechaza la idea de progreso, no ven una visión lineal de la historia sino que
ven un renacimiento de los años dorados, lo que explica que no creo ningún
estilo nuevo en el arte y no trataran un estilo exclusivamente. Utilizan el
arte adaptándolo con nuevos temas o puestos en contexto político. Tienen un
interés por la continuidad del pasado, rechazan el realismo y piensan que lo
que hay que reflejar son los “valores eternos”.